martes, 14 de abril de 2015

IV Edición Taller de Pensamiento

IV Taller de Pensamiento
2014-2015 
Cine y pensamiento



1. Pensar es también descifrar las figuras enigmáticas y fugaces de las películas. 
Pensar es entender todo lo que nos sorprende o nos llama la atención, como si fuese un signo de que se está obligado a descifrar para vivir mejor. 
El problema es que no tenemos el código para descifrar, con lo que persiste la gran paradoja, quizás perpetua, de que la filosofía ha de proceder a interpretar lo que nos sucede, una y otra vez, pero sin poseer nunca una clave cierta de interpretación. Para la filosofía, las películas son como figuras enigmáticas de la realidad, y en sus asombrosos entrelazamientos no le son dadas más que fugaces indicaciones que se esfuman.

2. La realidad y las historias.
Las historias contadas o vistas en el cine se viven tanto por la persona que acaban por convertirse en algo más que historias, se convierten en realidad, en parte de nuestra vida.
Como dijera la poetisa Muriel Rukeyser, "el universo está hecho de historias, no de átomos". Las historias son una de las grandes fuerzas del universo, pueden unirnos o separarnos, hacernos reír, llorar o embelesarnos, nos ofrecen valores en los que creer y razones de ser. Nos ayudan a dar sentido al mundo y a encontrar nuestro sitio en él. Hacemos nuestras las historias realmente buenas, le añadimos un poco de nosotros mismos.

3. Las historias y la ética.
El cambio de las intuiciones morales se efectúa mediante el trabajo sobre nuestros sentimientos y no por el incremento del conocimiento. La emergencia de la cultura de los derechos humanos lo debe todo a la lectura, a la lectura de historias tristes y sentimentales. La educación sentimental a través de las historias nos ayuda a ponernos en el lugar de los otros y a ampliar el concepto de "los nuestros". La pregunta "¿por qué debo ser bueno?" debe ser cambiada por la pregunta "¿por qué debo preocuparme por un extraño, por alguien que no es de mi familia o de mi comunidad?". A esa pregunta solo se puede responder contando una historia que nos haga sentirnos en la piel del otro.
Así, las historias conmovedoras del cine muchas veces nos permiten detectar los conflictos morales, sentirnos implicados y afectados por ellos y captar valores morales, de manera que frecuentemente los sentimientos son la base de la percepción moral. 


4. Ética del cine.
En el Taller también se intenta que mejoremos en nuestra alfabetización cinematográfica, de modo que sea cada vez más difícil manipularnos y podamos ser más autónomos. Tenemos que hacer una reflexión ética sobre el cine, la imagen y sus procedimientos en el siglo XXI.
Por eso en esta cuarta edición parábamos frecuentemente las películas y nos poníamos a reflexionar sobre ellas, o sobre algunas escenas. Para no dejarnos llevar por la afectividad.

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